EMIGRAR NO ES MALO

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Las crisis son una maravilla para los periodistas, tan inclinados ellos a reflejar toda clase de desastres, si se puede de forma más catastrófica todavía. Los titulares siniestros venden más que los optimistas, y esto es así hasta tal punto que es muy difícil encontrar nada positivo en toda la edición de un periódico, disfrazadas de tragedia hasta las buenas noticias.

Entre estos alarmismos me llama la atención últimamente la "noticia" de que hay más gente, especialmente jóvenes, que se marchan de España a otros países. Las cifras distan mucho de ser elevadas y es aún demasiado pronto para analizar quiénes se van, qué formación tienen, si la emigración es puramente económica, etc. Parece ser que lo único que importa de la supuesta noticia es que hay "más" gente que emigra, al tiempo que se implica algo negativo y pesimista, como si se dijera "se van porque no tienen más remedio", "este país no les ofrece trabajo y oportunidades" y, claro esta que el subtexto es: "todo va mal".

No me extraña que algunos piensen así en una sociedad en la que irse a estudiar a la provincia vecina es un drama y en la que parece que el ideal de vida es la fijeza permanente en el propio pueblo en el piso comprado al lado de papá y mamá, pero para ilustración de paletos hay que aclarar que hace tiempo que en la TV alemana, por ejemplo, hay una serie de emisiones que hablan de la emigración de alemanes hacia Sudáfrica, Australia, Canadá y otros destinos, porque Alemania puede ser muy próspera, pero hace tiempo que está superpoblada y hay bastante gente a la que gusta probar cosas nuevas y buscarse una vida mejor o simplemente la vida bajo otros cielos.

Las crisis son también épocas de oportunidad porque obligan a replantearse situaciones rutinarias y, pese a lo que algunos crean, el poder marcharse es también una ventaja cuando no se encuentra lo que se busca o se busca otra cosa. Emigrar no es malo, es solo una solución personal y, cómo se ha repetido muchas veces, los que emigran suelen ser más dinámicos y menos conformistas que los que no lo hacen.

Ciertas emigraciones pueden ser malas para todo un país, como las forzadas por guerras u otras catástrofes, pero cuando se producen de forma ordenada y voluntaria no es el caso; a España han llegado en los últimos años muchos más inmigrantes de los que seguramente saldrán de ella en los próximos, sin contar con los muchos que regresarán de los que ahora salen, ¿por qué poner perfume de tragedia en lo que no es sino una consecuencia de querer buscar una vida mejor? Estos emigrantes tampoco se parecen mucho a los que salieron en los años 60, bastante más pobres, incultos y asustados, y a los que por cierto no les fue nada mal en general.

España está en el mundo, no es una isla y no podrá ofrecer siempre todo a todos sus habitantes; los que se marchan son libres de hacerlo, hacen bien y solucionando su vida contribuyen a la solución general ¿es esto un drama?

qu © Joaquin Arroyo 2011